Páginas

Bienvenidos

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Solos".

Nos encontramos en un bar, como acordamos, los dos vestidos muy prolijamente para la ocasión. Nos divisamos y se contentaron nuestros rostros, ya estabamos por empezar la noche juntos. Elejimos un lugar especial para comer aunque los nervios estan al tope y el estómago pide cautela. Nos asomamos a un pequeño restaurante con mesitas oscuras iluminadas por una pequeña vela rosa, el lugar, ahi nos quedabamos. Miramos un buen rato la carta aun con el menú ya elegido solo para darle mas vertigo al asunto. El mozo se retira y atinamos aun grisín para mantenernos ocupados el uno del otro, no nos animabamos a mirarnos, estabamos tan fascinados que ni nos mirabamos. Tomo la palabra y te consuulto sobre tu ocupación, trato de interiorizarmne de que se trata y le pongo esmero a la atención de tu respuesta por que tu mirada y hablar me cautivan y trenzo mis piernas para no arrebatarte un beso, eso de los besos en público nunca me gustó. Noto que llevas un perfume que nunca olvidaré, un dialecto que se cuela en mi dialecto para unirnos y sonreir más de lo esperado. Siempre tuve verguenza de comer en público, soy pudorosa con las miradas ajenas, y de tres mordiscos termino mi plato sin cuestionamientos, mi delgadez puede justificar mi dificultad. Me contás cosas interesantes de tu trabajo y lo importante de tu presencia y me deslumbra tanta responsabilidad, me atrae el poder que llevás, y todavía te dás tiempo para hacer lo que te gusta. Me dás de probar de tu plato y mis labios rozan tus dedos para hacernos imaginar mil cosas y más todavia. Llega la cuenta y caballerosamente te ocupas de resolverlo. Yo te sigo, donde vayas, ahi voy a estar. Caminamos por la oscura Palermo y nos morimos por tomarnos de la mano pero la insolencia dice que todavía no. Nos metemos en otro lugar pero acá ya no se puede comer, queda feo, es más especial que una cena, y nos pedimos unos tragos con copas coronadas y vasos de trago largo, y los coolores varían en la mesa. En mi mente estan pasando muchas cosas que quiero que hagas y aunque siempre supe que el arrebato no es lo tuyo espero que te olvides de ello por un momento y me beses apasionadamente en cualquier vereda, en cualquier bar, en cualquier restaurante, en cualquier lado, quiero que me beses. Estamos en un bar donde la gente habla muy fuerte y eso nos acerca fisicamente bastante. Excelente!. Me hago la que no te entiendo y me acerco para que me susurres y a la vez volver a sentir tu perfume que nunca voy a olvidar. Ya a estas alturas en la charla teníamos tantas coincidencias que no entendiamos que pasaba que no estabamos desarmandonos de besos, pero sos cauto, sos caballero, sos prudente, y yo tengo ganas hasta de despeinarte. Te arrebato un beso y la sorpresa solo responde con un triste estupor. Redoblas la apuesta y me tomás de la cintura y me besas como jamás fuí besada, ya me siento tuya. Tus labios se vuelven miel, tus manos se vuelven alas, tu perfume se vuelve perpetuo. Llegamos a mi casa, la noche fue demasiado corta a pesar de las ocho horas que le dedicamos. Si bien seguis ruta te bajas del taxi en la puerta de mi casa y tus manos toman mi cuello desnudo y con un beso toco el cielo. Ya en casa me siento y pienso en vos, en lo mucho que quiero que dure esto, en lo dificil que va a ser, pero va a ser.

No hay comentarios: